Ritmo Colectivo
Proyecto de interiorismo para bar de escucha (Rico Hi-Fi) y tienda de vinilos (Rico Records).
Ritmo Colectivo es un listening bar ubicado en Providencia, Santiago de Chile. El proyecto se desarrolla a partir de una premisa clara: situar la escucha como el centro de la experiencia. Más que un lugar para consumir, se concibe como un refugio sonoro, donde la música define el espacio y su forma de habitar.
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Ritmo Colectivo
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Taburetes, sofás, mesa pilar: Nueve Design Studio
Mesas y mueble barra: Santiago Palma
Muebles tienda vinilos: Runa Diseño
Lámpara techo barra: Ignacia Larraín -
Macarena Whittle
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Dr. Luis Middleton, Providencia, Santiago, Chile
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2026
El Proyecto.
El proyecto se construye desde la idea de ritmo como estructura y atmósfera: un pulso común que ordena, repite y a la vez permite lo espontáneo. Esta lógica se traduce en un espacio íntimo y acogedor, despojado de pretensiones, donde lo doméstico, lo colectivo y lo técnico conviven en tensión.
Inspirado en la soltura caribeña y en la arquitectura del barrio en que se inserta, el interior propone una síntesis entre lo comunitario y lo cotidiano. Colores como terracotas, celestes y marrones, presentes en muros y cielos, sitúan el proyecto en continuidad con su entorno. En este mismo gesto, en un sector, el cielo se trabajó a partir de una cuadrícula que reinterpreta la modulación de las fachadas y edificios del sector, trasladando esa lógica urbana al interior y reforzando una lectura de ritmo y repetición.
Materiales como la madera, textiles y cerámicas consolidan su condición cercana y habitable, mientras que, en contraste, elementos metálicos y aceros inoxidables introducen una dimensión técnica vinculada al mundo del sonido, estableciendo un diálogo entre lo cálido y lo preciso. La barra, rodeada de muros en tono terracota profundo, se construye como un núcleo, mientras que su mesón, resuelto en malla metálica perforada retroiluminada, incorpora esta dimensión tecnológica desde una lectura atmosférica.
Un sofá de gran profundidad y una serie de otomanos organizan el espacio desde la permanencia, invitando a ser habitado de manera relajada y extendida. El perímetro, envuelto en cortinas, refuerza la intimidad y construye una percepción contenida, acercándose a una condición doméstica.
La iluminación, cálida y controlada, no opera como un gesto decorativo, sino como un dispositivo espacial que define la atmósfera y el ritmo. En conjunto, el proyecto propone un lugar donde la escucha deja de ser un acto individual para convertirse en una experiencia compartida: un segundo living, donde música, materia y comunidad se entrelazan en un mismo pulso.